El Centro de Día de Loranca, abierto desde 1999, ofrece a los niños, niñas y adolescentes de 4 a 14 años del barrio un lugar de confianza donde puedan desarrollar todo su potencial, así como el apoyo a sus familias para crear espacios de convivencia positiva. Nuestro equipo educativo, compuesto por educadores y voluntarios, acompaña a los menores como referentes positivos y agentes resilientes.
Gracias a su ubicación estratégica en el barrio de Nuevo Versalles, trabajamos en coordinación con servicios sociales, centros educativos y movimientos asociativos para ofrecer una intervención integral con menores y familias, en un rico entrono joven, multicultural y dinámico. Nuestra historia de más de 25 años forma parte de la historia de este barrio, somos testigos y partícipes de la construcción del tejido social, asociativo y participativo de una ciudad joven, multicultural y siempre cambiante.
Favorecer el éxito académico de todos los niños, niñas y adolescentes es clave para garantizar su desarrollo integral y la igualdad de oportunidades. La educación no solo potencia habilidades cognitivas, sino también competencias sociales, autoestima y resiliencia, elementos esenciales para su plena inclusión en la sociedad.
Invertir en su educación contribuye directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible: promueve la educación de calidad (ODS 4), reduce las desigualdades (ODS 10) y fomenta ciudades y comunidades inclusivas (ODS 11). Además, al brindar igualdad de oportunidades, apoyamos la construcción de sociedades más justas, equitativas y sostenibles, donde todos los niños, niñas y adolescentes puedan desarrollar su potencial y participar activamente en su comunidad.
Fomentamos la comprensión lectora y la expresión oral y escrita.
Promovemos el razonamiento y la resolución de problemas.
Apoyamos el aprendizaje autónomo y efectivo.
Enseñamos la importancia del bienestar físico y emocional.
Aseguramos que tengan acceso continuo a la educación.


Trabajar el desarrollo emocional de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social es fundamental para su bienestar, autoestima y capacidad de resiliencia. Fortalecer su inteligencia emocional les permite gestionar emociones, establecer relaciones saludables y tomar decisiones responsables, habilidades esenciales para su inclusión y participación en la sociedad.
Esta labor contribuye directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible: fomenta la salud y el bienestar (ODS 3), promueve la educación de calidad (ODS 4) y ayuda a reducir las desigualdades (ODS 10). Al invertir en su desarrollo emocional, se potencia su capacidad de aprender, crecer y formar parte activa de comunidades inclusivas y solidarias.
Ayudamos a que reconozcan lo que sienten y por qué lo sienten.
Fomentamos la empatía y la comprensión hacia los demás.
Ayudamos a que aprendan a regular sus sentimientos y a tomar decisiones conscientes.
Fomentar el desarrollo social de niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión es clave para que aprendan a relacionarse, colaborar y participar activamente en su comunidad. Trabajar estas habilidades ayuda a romper el círculo de la exclusión y a prepararlos para integrarse en una sociedad más plural, globalizada y cambiante, fortaleciendo su inclusión escolar y comunitaria.
Esta labor contribuye directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible: promueve la educación de calidad (ODS 4), reduce las desigualdades (ODS 10) y fomenta ciudades y comunidades inclusivas y sostenibles (ODS 11). Al invertir en el desarrollo social de la infancia y adolescencia, construimos sociedades más cohesionadas, resilientes y participativas.
Potenciamos la creatividad y el pensamiento crítico a la hora de resolver problemas para abarcarlos desde distintos puntos de vista.
Promovemos el respeto, la empatía y la comunicación positiva para resolver conflictos de forma eficaz.
Promoveos la responsabilidad y la cooperación en las relaciones interpersonales.


Trabajar con las familias de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social es esencial para garantizar un desarrollo integral y sostenible. Acompañar a las familias permite empoderarlas, fomentar prácticas de disciplina positiva y fortalecer su capacidad de actuar como agentes activos en la educación y el bienestar de sus hijos. Este enfoque potencia el protagonismo activo de las familias en la vida de sus hijos y en la comunidad, promoviendo el trabajo comunitario y la construcción de redes de apoyo que refuerzan la inclusión y la cohesión social.
La atención a la familia se vincula directamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible: fomenta la educación de calidad (ODS 4), reduce las desigualdades (ODS 10), promueve la salud y el bienestar (ODS 3) y contribuye a comunidades inclusivas, resilientes y participativas (ODS 11).
Promovemos el diálogo y el acompañamiento respetuoso.
Fomentamos la escucha, el afecto y la cooperación en todas nuestras dinámicas.
Defendemos la estabilidad y el equilibrio en el hogar.
Fomentamos el desarrollo de la confianza y el buen trato en las relaciones interpersonales.
El verano es un tiempo especialmente significativo para la infancia, un momento en el que se relajan las rutinas escolares y se abren nuevas oportunidades para disfrutar, descubrir y crecer desde otros lenguajes. En Asociación Espiral Loranca entendemos el ocio y el tiempo libre como espacios educativos de gran valor, donde niños y niñas pueden seguir desarrollándose de forma integral en un clima más distendido, lúdico y cercano.
Durante las actividades de verano proponemos experiencias para que los chicos y las chicas disfruten y vivan momentos positivos que fortalezcan su bienestar emocional. A través del juego, las salidas, los talleres creativos y las actividades al aire libre fomentamos relaciones sanas, el sentimiento de grupo y la convivencia desde el buen trato. Apostar por un tiempo libre de calidad es apostar por una infancia con más oportunidades y herramientas para la vida, también cuando la escuela descansa.